viernes, 14 de noviembre de 2008

LA FERIA DEL PULQUE EN SAN PEDRO ATZOMPA

Julio Cerón

Un día lleno de fuertes olores, agradables y desagradables, dependiendo de cuál sea la razón de tu visita al pueblo de San Pedro Atzompa, municipio de Tecámac, donde el 24 de Marzo se llevó a cabo la prestigiada feria del pulque.

Eran las 11 de la mañana. Niños, jóvenes y adultos comenzaban a pasear por el centro del municipio de San Pedro Atzompa para disfrutar de la feria con el simple motivo del pulque.

Mientras el calor se hacía presente y podía dominar a cualquiera, todos preparaban sus puestos de comida típica, los juegos mecánicos comenzaban a funcionar sin niños, y los gustosos por el pulque preparaban sus gargantas con unas cervezas para que cuando llegase la hora de su “agua bendita” no los agarraran en curva.

El aroma del ambiente era una mezcla entre pozole, carnitas, grasa, excremento de vaca; para todo esto, las cubetas de los fermentos comenzaban a pasearse entre los presentes para acomodarlas alrededor del kiosco y así dar inicio oficial a la pachanga.

Ya eran casi las 3 de la tarde y el lugar comenzaba a ser un caos: los puestos de comida estaban llenos, y el invitado que no podía faltar cayó como del cielo; el presidente municipal Aarón Urbina, caminando entre la gente, saludando a todo mundo con una sonrisa y uno que otro de mano llego a donde estaban colocados todos los contenedores de ese líquido tan codiciado por el cuál la mayoría de los adultos y jóvenes estaban echando raíces en el centro del municipio.

Fue así cómo después de una larga espera de algunos y otros que ya estaban con más alcohol en la sangre que razón, inauguraba la feria del pulque, con un breve discurso acerca del agua miel, de aquellos que lo siguen produciendo e impulsando a toda la gente a que disfrutaran la feria; terminó pidiendo que hubiera paz y tolerancia para que no existieran peleas, heridos o muertos (con un tono más que sarcástico). Después, el señor presidente, con un gran vaso en mano lleno de ese jugo fermentado de maguey, acompañándole todos los presentes, gritaron salud al unísono: dio inicio la feria anual del pulque de la región.

La bebida de los dioses estaba llegando a manos de cualquiera que deseara un vaso o quisiera rellenarlo, la única regla que existía en esta feria para poder dejar de degustar la bebida alcohólica era que ya no existiera ni una gota en los recipientes. Cuando se acababa una cubeta de casi 10 litros, enseguida aparecía otra.

Ya con la noche encima y mucho alcohol, este lugar ya no era un lugar de convivencia para una familia con niños, ahora era una pulcata al aire libre; grupos de amigos paseándose por la plaza, tambaleándose pero sin soltar ni derramar una gota de su bebida que les hacia esta noche mágica y que les dejaría al día siguiente un dolor de cabeza.

No faltaron los adultos mayores testarudos, acompañados de sus hijos acabando su vaso de un trago, cantando feo pero bien recio con alguno de los tantos tríos que se andaban paseando para complacer a cualquiera con esas bonitas canciones que estimula el sentimiento de emborracharse, como lo estaban haciendo en todo este lugar sin ley.

En la madrugada ya casi no había presencia de gente consciente, la mayoría de los que estaban en la zona de guerra no se entendía ni ella misma. El néctar de los dioses fue el amo y señor de la feria, jamás dobló los brazos, hizo bailar, cantar, llorar, reír y por éxito hizo que no existieran peleas.

Es así como el primer día de esta feria, dejo buena impresión y la seguridad municipal no tuvo que hacer acto de presencia y poner orden a golpes. Esta será una larga semana para los habitantes de este municipio que tendrán un olor especial durante unos días más…

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